miércoles, 26 de octubre de 2016

¡Mi hijo es un artista! (aplausos por favor)*

*No apto para madres sensibles y súper fanáticas de sus hijos... esperen, son precisamente ellas las que deben leer esto, continúen, pues. 

Cuando leí esto en una publicación de una red social, (lo de aplausos lo agregó mi sarcasmo) y vi la foto que encabezaba el comentario, solo pensé: ¿enserio?

La foto que subió la orgullosa mamá era de su hijo pintando -como cualquier otro niño- pero claro era en una clase de "arte" para niños, entonces eso daba el derecho de llamarle a su hijo artista. Porque además el niño no pinta mal -no se sale de la rayita-  y a parte le gusta, sólo quiere estar pintando y dibujando (claro porque le niño tiene sólo 5 años y a esa edad eso es lo que les gusta a la mayoría de los niños que en un futuro serán doctores, o maestros,  o bomberos, o futbolistas, o quizá UNO de ellos en efecto, sea artista. 

Antes de tener a mi hija, justificaba el amor ciego y desmedido que los padres mostraban hacia sus hijos, entendía que "presumir" de todo lo bueno que son en la clase de deportes, de arte, en la escuela, era parte de ser padres. Pero ahora que tengo a mi hija, me doy cuenta que no es una actitud ni normal, ni sana sobre todo para los hijos. 

Quizá normal, sí, es decir, ahora todo se vuelve normal con la justificación de que "todos lo hacen" y las redes sociales son el lugar perfecto para normalizar las cosas. Aquí se puede presumir todo lo hermoso, bellos, especiales y súper dotados que son nuestros hijos; algunos padres presumen "lo bueno" como altas notas en la escuela, algún festival por el día de las madres, otros en cambio publicarán acerca de "lo malo", las travesuras que hacen sus hijos, por ejemplo,  pero claro, no es para hacer ver que sus hijos son malos o que lelos son unos malos padres, sino al contrario, nos están  dejando saber que sus hijos son los más inquietos del mundo por lo tanto  su labor como madre/ padre es más dura que la de los demás mortales. Además en una de esas y la foto de la travesura de hace viral en Internet. 

Pero ¿hasta dónde afectamos a nuestros hijos con nuestro comportamiento tan fanático?. Dos cosas son las que he visto que pasan con nuestros hijos: o los vuelves mediocres, o los vuelves pedantes. Y en el peor de los casos: las dos cosas juntas. 

Cuando nosotros como padres, nos cegamos y creemos que nuestros hijos hace todo bien, además en el afán de fortalecer su autoestima (eso dicen los padres mas "preparados profesionalmente") hacen sentir a sus hijos que todo lo que hace lo hacen bien, porque además el sistema educativo refuerza esta actitud altiva y presuntuosa de los padres:

-Mira mi hijo, es tan bueno en canto que ganó el primer lugar en su escuela.

Luego escuchas al niño cantar y te das cuenta de que si él ganó, es porque en verdad habían muy malos cantantes en su escuela. Pero el padre supone que porque ganó ya es el mejor. ¿Enserio? No hemos entendido que ganar no significa siempre, ser el mejor, ganar es, muchas veces un factor de suerte-gusto. 

Entonces como mi hijo ganó, (aunque la realidad es que es el menos peor) le meto en su linda cabecita que él es el mejor cantante que jamas ha existido, es más hasta lo impulso, porque esa es mi responsabilidad como padre, a que siga practicando tan grato don que se le ha dado. Entonces nuestro hijo, como buen ejemplo de ser humano, analiza esta información y se cree la idea que le dicen sus papás de que es bueno, y va por la vida haciendo alarde de su gran habilidad para el canto, convirtiéndose en un pedante. Porque presume algo que carece. 

Ah pero resulta que el muchacho sí salió buen gallo, no canta mal las rancheras (literal), sí es entonadito, ahí la lleva. Pero tampoco es un ángel celestial entonando el Aleluya. Pero como sí es más entonadito que la mayoría, entonces le hago ver que es buenísimo cantando, "le subo su autoestima", y entonces el cerebro, todavía en desarrollo, de nuestro pequeño intento de cantante, supone que si es tan bueno y es algo "natural" el talento que tiene, entonces no tiene que esforzarse por ser mejor, porque ya es bueno, ya canta en los festivales de la escuela y en la iglesia los domingos, quizá con eso, en un futuro pueda ser un cantante reconocido (bueno eso no lo dudo considerando como está la  industria musicial hoy). 

Por lo tanto lo volvemos un mediocre que no se esfuerza para ser mejor, por que ya lo es. Y cuando una persona se topa con estos dos factores en su vida: el creer que es bueno en algo (que no lo es) y que no tiene que esforzarse para ser así de bueno o mejor, es aquí el origen de tantos futbolistas mediocres, de tantos cantantes sin talento, de tantos pseuprofesionales en general. 

No se trata de no alentar  a nuestros hijos con lindas palabras, se trata precisamente de alentarlos a ser realmente buenos. 



Resulta que toda la vida me ha gustado poder expresar mis pensamientos a través de la escritura y la voz: el intento por crear un blog, o cualquier medio de expresión, a veces me aterraba un poco, porque, seamos francos, hacer esto es exponerse, es como estar desnudo. No importa que tan "perfecto o imperfecto" sea tu cuerpo, al desnudarte siempre te expones, entonces, a veces solo prefieres hacerlo en lo íntimo o con quien sabes que le gusta ese cuerpo desnudo. 

Expresar tus pensamiento es igual, a veces sólo te los reservas, o si los expresas,  lo haces con quien sabes que ama tu ideas. zPero, a pesar de todo, decidí exponerme. Primero porque tengo derecho a la libre expresión. Segundo porque deseo que lo que reflexione en muchos temas que aquí analizaré, pueda ayudar a alguien, no necesariamente a convencerlos de que piensen igual que yo, porque quizá al leerme, estarán más convencidos de pensar todo lo contrario. Entonces, quizá la ayuda sea para llevarlos a la reflexión o al simple entretenimiento.  Porque esta es mi forma de expresarme, si están de acuerdo bien, si no, también. 

Me queda claro que no  hay verdaderas absolutas, o no hay puntos de vista incambiables. Pero sólo hay una cosa en mi vida que estoy segura de que es mi verdad y que no cambiaría: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su único hijo, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna. Todo lo que pueda, pensar, opinar o expresar, se basa en esta premisa inmutable.